Biblioteca de Citas

Las citas se van agrupando, si se agrupan, por afinidad temática, estética o espiritual. Todo el conjunto se encuentra en desarrollo permanente, por lo cual es susceptible de modificaciones, ampliaciones y reordenaciones. En cada caso se indica el origen de la cita. Cuando la información está incompleta, si faltan los datos de la edición por ejemplo, es porque la cita estaba anotada en un cuaderno y ya no tengo el libro de dónde la extraje. Procuraré con el tiempo subsanar esas faltas. Cuando el título aparece en otro idioma es porque la traducción de la cita es propia.

Lo desconocido es una abstracción; lo conocido, un desierto; pero lo conocido a medias, lo vislumbrado, es el lugar perfecto para hacer ondular deseo y alucinación. // Juan José Saer, El Entenado – P. 11 – Ed. Seix Barral 2012.

 

Tagore, al igual que Max Jacob, estaba siempre dispuesto a reírse de sus propias afirmaciones, de las grandes palabras que acababa de utilizar. Nicolás Nabokov también era un espíritu totalmente libre. Pero la gente que en lugar de ser simplemente ellos mismos se atan a apelaciones, se creen cristianos, musulmanes, comunistas, demócratas, fascistas o socialistas, son para mí seres cuyo pensamiento está muerto y con los que me parece inútil tratar de comunicarse. // Alain Daniélou, El camino del laberinto – P. 378 – Ed. Kairós – 2007.

 

Censuro por igual a aquellos que toman el partido de loar al hombre y a aquellos que toman el de censurarle, y a aquellos que toman el de desinteresarse de él, y sólo puedo aprobar a aquéllos que buscan gimiendo. // Pascal, Pensamientos 405-421 – P. 145 – Ed. Gredos.


El exceso de ciencia produce una humanidad ignara. // Johan Huizinga, Entre las sombras del mañana  P. 71 – Ed. Península 2007.

 

Sin metáforas no es posible manejar conceptos generales. // Johan Huizinga, Entre las sombras del mañana – P. 49 – Ed. Península 2007.

 

Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. // Jorge Luis Borges, Funes el memorioso – Obras completas II P. 88 Círculo de Lectores, 1992.


Sabemos positivamente que las cosas llevan un curso distinto del que podemos pensar. // Johan Huizinga, Entre las sombras del mañana – P. 203 – Ed. Península 2007


¿Ha sucedido alguna vez que un teórico de las razas confiese con temor y vergüenza que la raza a que él mismo pertenece es inferior? // Johan Huizinga, (en 1935) – Entre las sombras del mañana – P. 78 – Ed. Península 2007


La cultura debe estar orientada hacia lo metafísico, o no tiene razón de ser. // Johan Huizinga, Entre las sombras del mañana – P. 46 – Ed. Península 2007


Amo: Tú haz nacido con dos o tres siglos de retraso. 

Jacques: No mi Señor, yo nací a tiempo, como todo el mundo. 

// Denis Diderot, Jacques le fataliste.

No estaba por desgracia tan errado aquél Rey de Dahoney, en el interior de África: “Dios ha hecho este mundo para la guerra, todos los reinos, grandes y pequeños, la han practicado en todos los tiempos, aunque según principios diferentes. // Joseph de Maistre, Consideraciones sobre Francia P. 35


La guerra primitiva de “todos contra todos” es un cuento de hadas: el belicoso hombre primitivo de Hobbes tiene aun menos realidad histórica que el buen salvaje de Rousseau. Como ocurre entre las aves, la “territorialidad” pudo resolver amistosamente los problemas de límites que solo más tarde, al hacerse presente un interés más “civilizado” en los bienes y privilegios, llevaría a conflictos brutales. // Lewis Mumford, La ciudad en la historia, P. 45 – Ed. Pepitas de Calabaza – 2014 


Esta sencilla verdad: que en el cosmos el hombre aspira a armonía y no a discordancia, ha quedado hoy invertida. Hoy se rinde homenaje a la guerra como estado normal. He aquí a lo que ha llegado la sabiduría del siglo XX. // Johan Huizinga (en 1935), Entre las sombras del mañana – P. 49 – Ed. Península 2007


El encarecimiento del heroísmo constituye por sí mismo un fenómeno de crisis. Significa que los conceptos de servicio, quehacer, cumplimiento del deber, ya no poseen la potencialidad necesaria para actualizar la energía pública. Hay que reforzarlos por medio de un altavoz. // Johan Huizinga, (en 1935) Entre las sombras del mañana – P. 150 – Ed. Península 2007

Es aquí donde vi por primera vez caer la lluvia, y uno es originario del lugar donde recibió las primeras gotas de lluvia. // Alain Mabanckou – Demain J’aurai vingt ans P. 101


En el penoso vagabundeo del hombre paleolítico, los muertos fueron los primeros que contaron con una morada permanente: en una caverna, en un montículo señalado por unas cuantas piedras o bien en un túmulo colectivo. Se trataba de mojones a los que probablemente los vivos volvían a intervalos, para comunicarse con los espíritus menestrales o para aplacarlos. Aunque la recolección de alimentos y la caza no fomentan la ocupación permanente de un solo lugar, los muertos, al menos, exigen ese privilegio. Hace mucho que los judíos reclamaron como patrimonio suyo la tierra donde estaban situadas las tumbas de sus antepasados; y esa reivindicación bien fundada parece ser de carácter primordial. La ciudad de los muertos es anterior a la ciudad de los vivos. A decir verdad, en un sentido la ciudad de los muertos es la precursora, y casi el núcleo, de toda ciudad viva. // Lewis Mumford, La ciudad y la historia – P. 45 – Ed. Pepitas de Calabaza – 2014.


Ustedes los vivos son tontos en verdad

que no conocen los métodos del viento

y las fuerzas invisibles

que rigen los procesos de la vida.

// Edgar Lee Masters, (el poema de Serepta Mason) – Antología de Spoon River – P. 18. Ed. En Danza – 2018.

Allí el mundo era todavía virgen, y ante el hombre, la virginidad de la naturaleza permanecerá como la misma implacable fuente de preguntas, el mismo vacío de plenitud, la misma contienda, en que todo nos muestra, con un dedo invisible, la soledad del hombre en el infinito de los inconscientes y esa desesperación tan grande que terminamos por llamar la nada, y que hace del hombre un prolífico creador de filosofías. // Sony Labou Tansi, La vie et demie, P. 88


El mundo salido de la mano del dios Pachakamáite está impregnado de divinidad. La naturaleza no es natural, es creación de dioses, es divina, y todo lo que se encuentra sobre el mundo participa de esa condición, todo participa de las fuerzas, de las grandes ánimas que rigen la existencia desde el aire. Las palabras también. Quien pronuncia palabras pone en movimiento potencias. Por eso el asháninka está forzado a vivir en armonía con las fuerzas del mundo, de estos mundos. El asháninka se armoniza con ellas para poder conservar dentro de un solo cuerpo sus cuerpos material y espiritual. // César Calvo, Las tres mitades de Ino Moxo y otros brujos de la Amazonía – P. 111 – Ed. Peisa – 2015


Pero ¿qué es lo esotérico? Lo esotérico es el bosque. Para alcanzar el significado último de lo que acontece en el orden de lo humano hay que apartarse de ese orden. Respira quien sale de él por primera vez. Por primera vez está solo. Siente el terror y provoca el terror. El bosque es el fragor de la tropa salvaje, de los lobos de dos patas y del silencio de los renunciantes. Los jóvenes predadores y aquel que solitario medita, quieto como un tronco, se comunican en su saber, ya remoto, casi inalcanzable para el saber del jefe de familia que observa los ritos del fuego. ¿Qué es lo esotérico? El pensamiento más cercano a la imagen que las cosas tienen de sí mismas. // Ka, Roberto Calasso – P. 126 – Ed. Anagrama – 2016


Con frecuencia Parvati se adormecía mientras Siva le recitaba los Veda. Los himnos le causaban un sentimiento de impaciencia o, por el contrario, de pesadez. Pero de pronto se recobraba, como pinchada por un aguijón. Para ella había solo dos asuntos inagotables: la teología y las mujeres. Éstas en la medida en que fueran, o hubieran sido, mujeres de Siva. Parvati se sentó en la cama con el pecho desnudo, sudoroso y reluciente. Miraba fijamente hacia adelante y hablaba a Siva, recostado a su lado: “Prakrti, maya, sakti: ves cómo, cuando seguimos el camino de regreso al principio, siempre nos topamos con este elemento de nombre femenino. No puede subsistir por sí solo, pero nada puede subsistir sin él. Naturaleza, ilusión, potencia: tus ignaros devotos occidentales pronunciarán estas palabras, desconociendo casi siempre que cada una recubre a las otras. No existe naturaleza sin ilusión, no existe ilusión sin potencia, no existe potencia sin naturaleza. En cuanto a maya, más que ilusión deberíamos llamarla magia, esa cosa extraña cuya existencia es negada por los sobrios de mente, cuando en realidad lo verdaderamente sobrio sería afirmar que nada de lo que existe está fuera de ella. Pero incluso esto resultaría insuficiente, y de eso quiero hablar, por eso estoy aquí, a tu lado, esperando que extiendas encima de mí esa piel de tigre, que expulses a tus Gana y embarques tu linga en el barco de mis muslos, para que la maya que está en mí lo oculte en un líquido velo.” // Ka, Roberto Calasso – P. 116 – Ed. Anagrama – 2016

Realidad es lo que no desaparece cuando has dejado de creer en ella. // Philip K. Dick, Valis – P. 97 – Ed. Booket – 2018

La imagen de portada es el cuadro Ratón de Biblioteca (1850) del pintor alemán Carl Spitzweg.

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